Soy pésima titulando (y malutilizando gerundios también)

He leído y releído textos ajenos, envidiables. No, no es envidia sana. Uno, como humilde escritor, amateur en lo que a las letras respecta, siempre vivirá a las sombras de otro, siempre creerá que hay alguien mejor.
A veces me cuestiono si la tristeza es quien les facilita ese don. Pero no, no todas sus palabras me emocionan hasta el llanto. Quizás sea que a Los Otros (sí, me atrevo a catalogarlos de esa manera, son los extranjeros, los fantasmas que conviven en mi mansión, y les temo al igual que ellos les temen a la luz) le suceden cosas emocionantes, momentos adrenalíticos. Tampoco, no todos sus versos me provocan escalofríos a lo largo del cuerpo.

Pero sí, mis días son muy monótonos. Creo fervientemente (más que en Dios Google) que la rutina matrimonial no tiene nada de interesante. Analógicamente hablando, esa montaña rusa que representa la vida, se detiene por completo, luego de dar mil vueltas y dejarte de cabeza, de causarte mariposas en la panza (náuseas), se detiene por una falla técnica, por una Media Naranja atorada en los carriles. Y hay que despedirse. De todo eso que complementa a los primeros pasos en el amor; y la aventura que uno respira a cada segundo cuando es dueño de sí mismo. Sólo de sí mismo, no de él también, y mucho menos de nosotros. Nadie está preparado para cuidar de "nosotros" (yo, tú, él, vosotros), y mucho menos después de experimentar tantas maravillas en este suspiro llamado vida. Viendo a lo lejos, las otras miles anécdotas, que uno temió olvidar, perdidas en el horizonte.
No malinterpreten, es sólo que a veces extraño ser una Naranja Entera.

miércoles, 21 de enero de 2009

14 de Enero, la tan esperada vuelta

Recién llegada a la Ciudad de la Furia, volviendo en taxi de la mano de él. Pasando por Av Alcorta pienso en la canción de Soda, la tarareo, me calla. Espero valga la pena haber vuelto tan temprano este verano; cambié paz, verde, familia por contaminación acústica, gris cemento, amigos y novio. Realmente será un buen trueque?
Llorar a lo largo del viaje, transitando una ruta sin importancia, sin nombre para mí. Llorar no parece ser un buen signo, pareciera que de algo me estoy arrepintiendo, que en un futuro esta decisión me derrumbará, pensamientos drámaticos a los que estoy tan acostumbrada. Pensé en él, en que me recibiría en una plataforma sin número, en Retiro, lugar de ida y vuelta. He partido tantas veces desde allí. Y heme aquí, este año volví sin rodeos, elegí un martes 13 para subirme al micro, intentando ignorar mis supersticiones. Son solo unas semanas rodeada de esta fortaleza, de este inmenso horno que suelo llamar Mi Bs As querida, me iré nuevamente en febrero, nuevamente lo extrañaré, nuevamente querré volver, nuevamente intentaré pasarla bien lejos de él, nuevamente me costará. Esto del amor no es lo mío.

miércoles, 14 de enero de 2009

Nuevamente la felicidad se instaló en mi living. Bienvenida sea!

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Tristes tiempos modernos

Los hijos jóvenes de la noche de Buenos Aires, creen que no les va a pasar nada y juegan con la vida.

Pero para eso estamos los adultos, para enseñarles la brecha entre libertad y libertinaje.

Es indignación lo que sentí ese día, cuando comenzaba a morir el sol y a encenderse las luces de Gaona.

Nunca creí que vería nada igual, transitando esa noche por la avenida, solitario y nostálgico.

En mi adolescencia disfrutábamos las salidas de otro modo, sin perder el respeto por nosotros mismos.

No sabría como describirlo. Simple, lo haré tal como recuerdo la situación, con la impresión nauseabunda que no me abandona.

Tuve la necesidad de estacionarme, sin darme cuenta noté la presencia de un chico, vomitando al costado del carril. Me acerqué para ayudarlo, tenía un aroma pestilente. Percibí un charco bordo a su alrededor, el olor a vino me invadió, me asomé a ofrecerle auxilio.

Había parado de vomitar, la botella cayó de su mano, descubrí que la aureola líquida sobre la que se acostaba no era vino.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Miedos nuevos ??

Ya pasó el huracán, no sé como logré escapar del ojo de la tormenta sana y salva. De a poco mi vida vuelve a la normalidad, yo vuelvo a ser la que era, aunque seguramente no del todo.
Creí que sería peor. Continuar hablando de esto es completamente innecesario, fue una vivencia más no importa si sufrí el doble o no, es algo que ya está por acabar y ahora es lo único que me importa.

Tema aparte. Estoy finalizando otra etapa de mi vida, el secundario.
Intentaron venderme nuevos miedos en la puerta de mi nueva escuela pero obviamente los rechaché, por desgracia al deambular un rato por ahi se escaparon de su dueño y ahora me encuentro poseída. Miedo a qué? Miedo a todo, como acostumbro, miedo a lo nuevo, a la inclusión. Juro que soy capaz de abandonar los estudios simplemente por esto, por ese sueño ajeno al que yo le temo tanto: la independencia.

martes, 25 de noviembre de 2008