Tristes tiempos modernos

Los hijos jóvenes de la noche de Buenos Aires, creen que no les va a pasar nada y juegan con la vida.

Pero para eso estamos los adultos, para enseñarles la brecha entre libertad y libertinaje.

Es indignación lo que sentí ese día, cuando comenzaba a morir el sol y a encenderse las luces de Gaona.

Nunca creí que vería nada igual, transitando esa noche por la avenida, solitario y nostálgico.

En mi adolescencia disfrutábamos las salidas de otro modo, sin perder el respeto por nosotros mismos.

No sabría como describirlo. Simple, lo haré tal como recuerdo la situación, con la impresión nauseabunda que no me abandona.

Tuve la necesidad de estacionarme, sin darme cuenta noté la presencia de un chico, vomitando al costado del carril. Me acerqué para ayudarlo, tenía un aroma pestilente. Percibí un charco bordo a su alrededor, el olor a vino me invadió, me asomé a ofrecerle auxilio.

Había parado de vomitar, la botella cayó de su mano, descubrí que la aureola líquida sobre la que se acostaba no era vino.

viernes, 28 de noviembre de 2008

6 Comments:

El Cid Campeador said...

Muy efectiva la forma de describir la situación, espero que sea ficción bien escrita y no una anécdota bien contada.

Loli said...

dudo que sea un relato real, porque está escrito en primera persona, pero en masculino, y hasta donde sabía, tamo no maneja :P

me encantó.

La luna said...

La música de tu blog es demasiado <3

Anónimo said...

Lamentablemente, Gaona (como tantas otras avenidas de Buenos Aires) muestra la salvaje perdida de valores e ideales de los adolescentes.
El modelo de felicidad perfecta pasa para ellos entonces por el hecho de tomar alcohol. ''Divertirse'' a costa de sus neuronas.

javicg said...

@Heart in GLOOMS: En mi opinión, la pérdida de valores es un mito. Es algo que siempre se ha dicho: nuestros bisabuelos sobre nuestros abuelos, nuestros abuelos sobre nuestros padres, y ahora sobre los jóvenes como yo. Es un problema de perspectiva de los adultos más que de pérdida de valores de los jóvenes.

Triste relato, de cualquier modo.

Un saludo.

Lola said...

¿Vos sos adulta?