Ya pasó el huracán, no sé como logré escapar del ojo de la tormenta sana y salva. De a poco mi vida vuelve a la normalidad, yo vuelvo a ser la que era, aunque seguramente no del todo.
Creí que sería peor. Continuar hablando de esto es completamente innecesario, fue una vivencia más no importa si sufrí el doble o no, es algo que ya está por acabar y ahora es lo único que me importa.
Tema aparte. Estoy finalizando otra etapa de mi vida, el secundario.
Intentaron venderme nuevos miedos en la puerta de mi nueva escuela pero obviamente los rechaché, por desgracia al deambular un rato por ahi se escaparon de su dueño y ahora me encuentro poseída. Miedo a qué? Miedo a todo, como acostumbro, miedo a lo nuevo, a la inclusión. Juro que soy capaz de abandonar los estudios simplemente por esto, por ese sueño ajeno al que yo le temo tanto: la independencia.







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