Tenés la receta justa para hacerme sonreir.

En una de esas infinitas distracciones que suelen sorprenderme cada vez que oigo la voz de quien predica literatura de Europa meridional, cruzaron por mi mente miles de ideas tan veloces como la marcha de las almas en algún círculo del infierno. Son pensamientos repetidos, como esas películas que dan los findes en canales de aire, a las que uno se rehusa y sin embargo no se cansa de ver. Miro por la ventana, el cielo se ha alegrado, decidió nuevamente revestirse con su manto celeste, hace un instante estaba maquillado con sombras en tonos grisáceos. Cielo bipolar.
Desde el inicio fue un día distinto, a pesar de haber subido y bajado los siete pisos por escalera unas cuantas veces mi humor estaba intocable. Hasta la clase de literatura española estuvo más entretenida, todos estaban de acuerdo para que mis ánimos no decayeran, y terminó de mejorar con su mensaje expresando sus ganas de vernos un rato a lo que accedí, obviamente. Estuvimos solos, rodeados de música y sonrisas, acostados en la cama hablando de nada, de eso se trata la felicidad. En una especie de redundancia me cuestionó si me gusta No te va a gustar, no lo sé le dije y terminé enamorandome de un par de temas.
Respiré varias veces sintiéndome completamente viva. Hace mucho no me sucedía. Fue una tarde de mil risas, de suspiros. Me hizo tan bien, me hacía tanta falta. Me gusta, no me gusta. No me gusta admitirlo, él me gusta.
Llegué a casa y en lugar de hacer mis deberes decidí dedicar todo la tarde a hacer el amor con Liniers y Kioskerman, y continuar en el extasis de risas, desgasté Verte reir y No necesito nada, las oí hasta el hartazgo.
(El párrafo anterior esconde links, es todo de pura recomendación).

De eso se trata la vida, de saber sonreir.

martes, 19 de mayo de 2009

I wish you were here

Todo fin nos provoca un cóctel de emociones.

Cuando no estoy del todo bien (no quiero sentirme triste, por eso evito decirlo) es cuando más me cuesta escribir, pero esta vez quiero hacerlo, necesito hacerlo. Arrastro conmigo una caja llena de recuerdos, de miedos y de angustia que ya comienza a pesar, y a mi pesar me arrastra con ella hacia abajo y no puedo mantenerme de pie. Si lo hago no es como quisiera, no así, no con la cabeza en otra parte y en ningún lado al mismo tiempo, pero tampoco donde debería tenerla. Tomé la decisión de jugarme por lo que creí que quería pero no fue en el mejor momento (por no escribir peor, que triste palabra). Y es como ando familiarizada con palabras que nada dicen, que nada ayudan a mejorar, con sombras, con agua salada, con canciones que llaman a la soledad.
No tengo metas, ni sueños, ni hobbies, dejé en el camino esas cosas que tan bien me hacían. Estoy alejada, de esas personas que supieron regalarme mil sonrisas, estoy alejada de él y de mí misma.
Ya no escucho mi música, ni escribo como me gusta (creo que nunca me gustó), ni hago teatro, ni me siento libre, ni lloro. No puedo llorar. Y no puedo evitar seguir oyendo fuiste lo mejor, porque lo fuiste y lo sos y te dejé ir. Quizás porque estoy segura que nunca vas a irte del todo, que siempre me acompañarás, no lo sé, no estoy segura. Sé que el Pity habla por mí, no puedo creerlo, encontrar en él tal descripción, en cada palabra habla de mí. Y de vos. Y de nosotros. Creo que nunca voy a poder dejar de hablar de nosotros. Porque te amé , porque me enseñaste a hacerlo, porque te amo y no me importa admitirlo, porque no sé si me equivoco al dejarte , no sé si hago mal en decir que sos el amor de mi vida , y me encanta no saber gracias a vos. Creás esas confusiones en mi cabeza, nublás de dudas mi tiempo de pensar, mi tiempo a solas, no dejás de hacerte presente y no se corta el círculo vicioso. Nunca voy a poder sentirme lista de estar a tu lado, si no dejás de vivir en mí.

Me siento vacía, necesito encontrarme.

lunes, 11 de mayo de 2009

Inconsciente Colectivo

Nace una flor, todos los días sale el sol de vez en cuando escuchas aquella voz.
La vida se divide en etapas. Finaliza una y comienza otra, ese es su ciclo natural. Aunque a veces se distrae y deja que una nazca sin que otra muera.
En uno de esos comienzos se presenta frente a mi todo un mundo nuevo. El de un instituto nuevo, nuevas materias, nuevos profesores, nuevos compañeros. Un nuevo viaje. EL viaje. No es cualquier viaje, al menos no ahora, estuvo tan cerca de serlo..

Una PAUSA demasiado larga.

Retomo. Varias veces intenté editar esta entrada sin tener la más pálida idea de como continuar. La idea está ahi, pero un par de vocecitas discuten en mi mente y no me dejan pensar. La cabeza se me va de lado, sus fundamentos son buenos, tienen peso pero ninguna ayuda a finalizar lo que hace unas veinticuatro horas (quizás más) comencé.
La idea está ahi. Me surgió inconsciente, en el colectivo. En esos viajes que no encuentro asiento para continuar mi lectura de Dante, y su comedia, que me parece divina, adopto a mi mp3 como la mejor compañía (en realidad goce o no del placer que me brinda Dante la música golpea mis oídos en cada viaje). En una de esas tantas travesías sentí como se desprendía de sus cadenas mi Santa Imaginación regalandome historias que podrían suceder en el 140, en este caso, que es el encargado de arrastrarme y devolverme, hacia el y de vuelta del ISP. Así lo conocemos los viejos amigos, para ustedes es el Sr Instituto Superior del Profesorado. Y de paso en esta entrada resumo, lo que nunca conté, la elección de mi carrera. Me decidí por la Literatura y eso es todo lo que necesitan saber.
Prosigo. Miro hacia un lado y veo a un chico muy particular, de esos a los que no miraría porque mi costado superficial lo rechazaría como imagen visual al llevar consigo unas cuantas rastas. Me digo a mí misma: es lindo! y he aquí cuando me sorprendo con una historia absurda sobre una chica con mucho coraje capaz de besar a quien acaba de ver sin siquiera saber su nombre. Lo absurdo de esta historia es como este individuo termina entrando en su vida, pero eso lo dejo para más adelante.

Continuará..

sábado, 2 de mayo de 2009