Recién llegada a la Ciudad de la Furia, volviendo en taxi de la mano de él. Pasando por Av Alcorta pienso en la canción de Soda, la tarareo, me calla. Espero valga la pena haber vuelto tan temprano este verano; cambié paz, verde, familia por contaminación acústica, gris cemento, amigos y novio. Realmente será un buen trueque?
Llorar a lo largo del viaje, transitando una ruta sin importancia, sin nombre para mí. Llorar no parece ser un buen signo, pareciera que de algo me estoy arrepintiendo, que en un futuro esta decisión me derrumbará, pensamientos drámaticos a los que estoy tan acostumbrada. Pensé en él, en que me recibiría en una plataforma sin número, en Retiro, lugar de ida y vuelta. He partido tantas veces desde allí. Y heme aquí, este año volví sin rodeos, elegí un martes 13 para subirme al micro, intentando ignorar mis supersticiones. Son solo unas semanas rodeada de esta fortaleza, de este inmenso horno que suelo llamar Mi Bs As querida, me iré nuevamente en febrero, nuevamente lo extrañaré, nuevamente querré volver, nuevamente intentaré pasarla bien lejos de él, nuevamente me costará. Esto del amor no es lo mío.







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