Título imponente, así sin comas, como bien dijo Quiroga. Porque todos escondemos en el lugar más recóndito de nuestra alma cuentos de este tipo. En este momento me atraviesan como un rayo caído del cielo, los tres estilos.
No hay dos sin tres, y nunca mejor aplicado que en este momento. Porque no hay amor sin locura y no hay locura sin deseo de muerte.
Mi historia es poco interesante, pero no por eso menos importante. Estoy viviendo cada día un romance de novelas, de película, de locos. Expresiones populares y justas para la ocasión. No comprendo como logré que él entienda mi anhelo de libertad, mi asfixia, mi fobia al compromiso.
Y es un cuento de amor el que les cuento, cuento que yo tampoco me creo capaz de creer. Cuento que de locura lo tildaría, si me contaran las hazañas que el enamorado ha ocasionado para conquistar a su mujer. Es cuentos de muertes, al mismo tiempo, de adolescentes que varias veces quisieron afilarle la guadaña a la Parca, para luego acariciarse el cuerpo con ella. Es cuento que cuentan, que cuento, que contarán. Es cuento con palabras, no cuento números, no son mi fuerte. Pero sí era fuerte el amor que ellos sentían, soñando con un castillo inmenso rodeado de un fuerte para que nadie los moleste jamás. Es locura imposible de detener, es tiempo detenido en cada mirada, es amor que todo lo cura, es la capacidad de perdonar cualquier cosa. Cualquier cosa es la gente que no entiende, que aún así pretende entrometerse. Es el cuento del Tío? Es el cuento de la buena pipa? Es todavía más engañoso. Pero ellos sí que saben superar los engaños, en una ecuación tan fácil de resolver, es amor más amor, es igual a locura. Es terror a la pérdida, es enloquecer hasta la muerte.
Es un cuento que cuento, que espero que cuentes, que espera la pera, que muerde sin dientes. Es cuento de redundancias. Es cuento de quien ya loco de amor se halla, y así será hasta su muerte.
Cuentos de amor de locura y de muerte
Todo tiene un final, todo termina
Día en el que crece el porcentaje de suicidios. Un lunes que parece domingo, nada peor.
Más de una semana desde la vuelta y de a poco la rutina nos posee, en contra de nuestra voluntad. Nos acomodamos, no terminamos de acostumbrarnos, todavía hay ecos de aquellas risas, recuerdos que sobreviven, que no dejan de respirar en cada uno de nosotros. Pero increiblemente con el paso del tiempo quedarán en el olvido hasta que alguien se atreva a resurgirlo de la muerte nombrando el número de alguna habitación, o gritando fanaticamente un cantico similar a los de cancha. Mientras tanto mantengo una sonrisa forzada en los labios, confiando en que realmente es la mejor travesía que viví. Sin dejar la euforia que perdura de lado, omitiendo que la creencia popular es que allá todo es alcohol y sexo. Es sólo un rumor? No, pero tampoco excesos. Es diversión sana e inocente. Es no saber que también se puede conocer al amor de tu vida. Es haber exagerado en lo que escribí, es no saber como describir tanta emoción acumulada en estos días. Es tristeza de saber que se acabó, es querer que se repita. Es sentir que no lo disfruté como debería. Es no haber dejado morir lo que allá ocurrió. Hacernos amigos nuevos y pretender que no se corte en Bs As. Aferrarnos a todo lo relacionado, a lo que reviva los boliches, las excursiones, la nieve, el culipatin. Todo lo que signifique viaje de egresados, aunque algunos no lo eran, lo que sea sinónimo de BRC08 y el mejor viaje de nuestras vidas, por más trillado que suene.
lunes, 13 de octubre de 2008
Desde lejos no se ve
Todavía me duran las ojeras y el cansancio. La emoción, la adrenalina. Pasa el tiempo y sigo sin poder creer que todo terminó, que tanto libertinaje en un corto plazo haya llegado a su fin.
Pero no, no planeo contar la felicidad que te contagia al corazón tanto paisaje hermoso y tantas risas sino el extrañamiento que se produjo en mi viaje.
Existe la posibilidad de que le haya ocurrido a alguien más, claro que sí, pero al menos hoy quiero sentirme especial ya que comparando con mis compañeras de habitación, con las de piso, con las de hotel mi historia es la más linda de todas.
Lo sé, necesitan saber la razón. Conocí a alguien, una nueva persona, me permití confiar en él. Ahora estoy en Bs As y a cada rato lo recuerdo, solo ruego que sea pasajero porque él tiene su compromiso en Tigre y yo el mío acá instalado en casa las 23 hs de un día que dura apenas veinticuatro.
Prometí no dejarme engañar nunca más, pero en medio de tanta montaña, tanto lago dibujado a pincel es todo muy distinto. Me gusta, me gustó esas semanas, fue una relación efimera y tierna. Enceguecidos nos dejamos invadir por esa magia proveniente de bosques, de fogón, de cena de velas.
domingo, 5 de octubre de 2008
No soy autónoma
Sólo balbucearé palabras, intentaré formar frases, con mucha más dificultad redactaré párrafos. Es uno de esos días en que necesito descargarme y no encuentro la manera.
Por alguna extraña razón, ignorada por mí no puedo llorar. Lo he evitado tantas veces, pareciera que he olvidado como hacerlo.
Seguramente escriba solo porquerías, no es día de inspiración, sino de limpieza emocional. Es como provocar el vómito para relajar el estomago.
Por si estaban buscando la relación entre el titulo y el texto aquí les va. Escribo por necesidad, buscando desintoxicarme de esto que me oprime el pecho. De esta dictadura sentimental en la que no está permitido bajo ningún punto de vista la libertad de expresión, ni ideológica, no se permite pensar. Así es como una bandita elástica vive cortándome la circulación sanguínea del cerebro y me vuelvo cada día un poco más tonta. E infeliz.
Se me acaba el aire. Estoy hundiéndome en un vaso con agua, del cual no cae ninguna gota que lo rebalse, mientras nado en círculos produciendo olas para que eso suceda y me golpeo contra las paredes de vidrio una y otra vez. Tropezando con las mismas piedras. Me estoy volviendo idiota, no estoy haciendo nada para evitarlo.






