Todavía me duran las ojeras y el cansancio. La emoción, la adrenalina. Pasa el tiempo y sigo sin poder creer que todo terminó, que tanto libertinaje en un corto plazo haya llegado a su fin.
Pero no, no planeo contar la felicidad que te contagia al corazón tanto paisaje hermoso y tantas risas sino el extrañamiento que se produjo en mi viaje.
Existe la posibilidad de que le haya ocurrido a alguien más, claro que sí, pero al menos hoy quiero sentirme especial ya que comparando con mis compañeras de habitación, con las de piso, con las de hotel mi historia es la más linda de todas.
Lo sé, necesitan saber la razón. Conocí a alguien, una nueva persona, me permití confiar en él. Ahora estoy en Bs As y a cada rato lo recuerdo, solo ruego que sea pasajero porque él tiene su compromiso en Tigre y yo el mío acá instalado en casa las 23 hs de un día que dura apenas veinticuatro.
Prometí no dejarme engañar nunca más, pero en medio de tanta montaña, tanto lago dibujado a pincel es todo muy distinto. Me gusta, me gustó esas semanas, fue una relación efimera y tierna. Enceguecidos nos dejamos invadir por esa magia proveniente de bosques, de fogón, de cena de velas.







1 Comment:
por culpa tuya y de daiana extrañe mi año de bariloche...
no hay nada mas lindo que la ilusión <3
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