Cuentos de amor de locura y de muerte

Título imponente, así sin comas, como bien dijo Quiroga. Porque todos escondemos en el lugar más recóndito de nuestra alma cuentos de este tipo. En este momento me atraviesan como un rayo caído del cielo, los tres estilos.
No hay dos sin tres, y nunca mejor aplicado que en este momento. Porque no hay amor sin locura y no hay locura sin deseo de muerte.
Mi historia es poco interesante, pero no por eso menos importante. Estoy viviendo cada día un romance de novelas, de película, de locos. Expresiones populares y justas para la ocasión. No comprendo como logré que él entienda mi anhelo de libertad, mi asfixia, mi fobia al compromiso.

Y es un cuento de amor el que les cuento, cuento que yo tampoco me creo capaz de creer. Cuento que de locura lo tildaría, si me contaran las hazañas que el enamorado ha ocasionado para conquistar a su mujer. Es cuentos de muertes, al mismo tiempo, de adolescentes que varias veces quisieron afilarle la guadaña a la Parca, para luego acariciarse el cuerpo con ella. Es cuento que cuentan, que cuento, que contarán. Es cuento con palabras, no cuento números, no son mi fuerte. Pero sí era fuerte el amor que ellos sentían, soñando con un castillo inmenso rodeado de un fuerte para que nadie los moleste jamás. Es locura imposible de detener, es tiempo detenido en cada mirada, es amor que todo lo cura, es la capacidad de perdonar cualquier cosa. Cualquier cosa es la gente que no entiende, que aún así pretende entrometerse. Es el cuento del Tío? Es el cuento de la buena pipa? Es todavía más engañoso. Pero ellos sí que saben superar los engaños, en una ecuación tan fácil de resolver, es amor más amor, es igual a locura. Es terror a la pérdida, es enloquecer hasta la muerte.
Es un cuento que cuento, que espero que cuentes, que espera la pera, que muerde sin dientes. Es cuento de redundancias. Es cuento de quien ya loco de amor se halla, y así será hasta su muerte.

viernes, 24 de octubre de 2008

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