Mantiene tu espiritu con humor

Hoy comí mucho. Es de esos días. De esos días que llueve. De esos días que llueve y como mucho. De esos días que llueve y me bajoneo. De esos que como mucho por eso que se conoce como angustia oral. De esos en que llueve entonces me bajoneo entonces como mucho entonces me siento a leer historietas entonces sonrio y me siento feliz de estar viva días como hoy. Días como hoy en que me gusta escribir cosas sin sentido y casi sin signos de puntuación.






Me quiero tatuar esa frase, aunque ni siquiera escuche esa banda.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Somewhere over the rainbow...

Cuando me siento triste y no tengo escapatoria, me refugio en un libro. Cuando estoy harta y no tengo a donde ir, me escudo con la música. Cuando estoy agotada de tanto pensar, me escondo en una película.

Últimamente me rodean letras, melodías y escenas ajenas.

Advertencia: lo que leerán a continuación no fue pensado ni por un segundo, por esa razón puede que no se entienda o que no le sirva a aquel que gusta de leer escritos agradables.

Es normal tener un mal día o una mala semana, ¿un mal año también? Es cuando te das cuenta que debés dejar de llorar y pensar en el fin; empezar a sonreir y pensar en comienzos. No digo que sea fácil, pero es necesario.
Alejarte de esa gente que creías tan cerca y que ahora te hace saber que quizás nunca estuvo, que podés sobrevivir sin ese cariño, o reemplazarlo. No es recomendable, pero a veces no hay opción.
Mantener la mirada firme hacia delante, en estos momentos evitar mirar hacia los costados.
Soñar con un mañana, algunas veces, es lo único que alcanza para mantenernos vivos.

[Que triste, odio escribir cosas tristes]

Y si alguna vez amaron como yo podrán entenderme.. quizás no, lo creo improbable.

Nunca hice un balance anual, sin embargo este año lo merece, por ser uno de los peores, debe servir como ejemplo de lo que no tiene que repetirse.

-Perdí a mi mejor amigo. Cómo? Ni yo lo sé, ni él se da por enterado. Me cansé de jugar al gato y al ratón (siempre soy el gato) y aunque me duele siento que es tiempo de admitirlo y seguir adelante, porque el vivir pensando en qué habré hecho yo para dejar de ser importante en su vida me dolía aún más. Y si no es así que me lo desmienta en la cara, que de una vez por todas tenga los huevos suficientes (disculpen la vulgaridad, es a modo de descarga).
-Perdí el año completo en lo que a estudios respecta. Comencé demasiado relajada y mantuve esa actitud hasta estos últimos meses, en los que me cansé de fingir una carrera y tiré todo al tacho como corresponde (en realidad no, en realidad lo que corresponde es que siga estudiando) así que ahora busco trabajo (inserte cara de disgusto).
-Perdí estabilidad emocional. Nunca la tuve en realidad, pero definitivamente este año fue el peor en cuestión de montaña rusa sentimental.

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Ya limpié mi alma, ahora me concentro en lo que de verdad tiene importancia. Estos días pensé mucho en agradecer a los pocos que me leen (que son el mismo grupo reducido que disfruto leer) y pedir disculpas por dejar esto abandonado tanto tiempo. Es que no siempre tengo cosas lindas que me inspiren a contarlas. Al principio pensé en usar el blog a modo de diario íntimo, pero disfruto saber que hay alguien del otro lado a quien le agrada la manera en la que escribo.
Así que gracias y una vez más disculpas, pero esta vez por una entrada tan mal redactada.

martes, 3 de noviembre de 2009

No te digo lo que pienso, podría hacerte sonrojar.

No es casualidad que la fecha de defunción de este humilde blog esté tan aproximada a la fecha en que se distanció. Necesité hablarte, saber porqué, lograr volver a acercarme o al fin poder despedirme, pero no seguir así. Así no, así no sé, así no se hace, así no me hace bien.

De repente, resurgió, no sé como ni porque, hay situaciones en la vida en la que no podemos pedir explicaciones, o al menos no se nos permite profundizar con preguntas en las excusas que nos dan. Ya ni interesa, lo único que me importa es que reviviste; y que me hiciste feliz, una vez más, un día más. Me regalaste nuevamente un recuerdo, de esos imborrables, de momentos bizarros que sólo nosotros sabemos disfrutar. Me regalaste fotografías, de nosotros risueños. Me regalaste una sonrisa, que perduró unos cuantos días más, si no semanas. Me regalaste tu compañía y eso es más que suficiente, pero luego desperté, todo vuelve a la normalidad, volvés a desaparecer y yo sin saber de vos. Hasta que te atreviste a hablarme (al menos ahora más que antes) y me confesaste que tenés un viaje del que ya me habías contado, que la vida te depara otro camino, durante un tiempo no muy largo, pero para mí nada breve. Mientras me alegraba por ti, me entristecía por mi, ahora sólo pienso en como no pensarte, en si despedirme o simplemente desaparecer como solés hacer; como suelen hacer las personas quizás porque lo crean más romántico, o simplemente somos todos cobardes, o nunca terminamos de estar seguros si queremos cerrar cierta puerta y esperar a que se abra una ventana. El problema es que vos sos una ventana, y si te cierro no sé qué pueda abrirse, y si te clausuro no volveré a ver el Sol, al menos no en vos, no ese sol otoñal que siempre me obliga a recordarte, no veré las palmeras que bailan al compás de tu música o de nuestra gaita, no veré el pasto ni las plazas en las que tantas veces nos recostamos mirando al cielo y sonriendo, siempre sonriendo, también soñando porque sos un soñador y como tal sos contagioso, mirándonos de reojo, mirando al otro reir, observandolo, distrayéndose en el otro, hundiéndose de a poco, encariñándose.

Entre muchas reflexiones fugaces opté por no terminar este texto y esperar a ver qué nos depara el destino, una vez más, ese mismo que nos cruzó y nos unió, y nos mantiene, aunque sea desde lejos, aunque sea desde el pensamiento, él decidirá cuándo olvidaremos el adiós y hablaremos de un hasta siempre..

domingo, 13 de septiembre de 2009

Conócete a ti mismo .

Si hay cosas importantes en la vida son pocas, pueden ser contadas con los dedos de una mano, como las amistades. De esas pocas está, entre las más importantes, lograr incorporar esta frase como objetivo principal en nuestra rutina. Sé que no es una tarea sencilla, que es una meta difícil de alcanzar pero hay que saber que basta con intentarlo.
Traté durante algunos años y luego, sin conocer el porqué, me rendí. Seguramente sí sepa la razón y no quiera recordarla, es lo que siempre me sucede. Es lo que acostumbro hacer: olvidar, ignorar, reprimir, sucumbir.. Me cansé, quiero volver a ser quien era, a recordar quien era, disfrutar momentos de soledad y de silencio, a dejar de esconderme de mí y de refugiarme en los demás; a descubrir cada día las cosas que más disfruto hacer para no dejar de hacerlas, para comenzar a hacerlas. Hace bastante tiempo que dejé de conocerme, que me perdí entre la multitud, necesito volver a sentirme única...

jueves, 9 de julio de 2009

Sin ti, las emociones de hoy no serán más que la piel muerta de las de ayer

Nunca tuve la ilusión de encontrar a mi príncipe azul. Nunca fui de creer en cuentos de hadas. Nunca busqué el amor ni esperé a que llegue. Al menos no públicamente, no gritándolo a los cuatro vientos, no divulgandolo con aerosol en las paredes; quizás sí encerrada en mi cuarto llorando por las noches, despreciando a aquellos que me basureaban, despreciandome a mi misma por permitirlo, en esos momentos deseaba más que nada en el mundo que alguien llegara cabalgando a rescatarme.

Un día llegó él, quien yo creí sería uno más en la lista, pero no. De a poco me fui entregando, me animé a probar una relación, a decir te amo. No tardé mucho en sentirme consumida por semejante compromiso (nunca me comprometo a nada) que claramente no funcionó, o no permití que funcionara. Así que luego de herirlo, de ir y volver, envueltos en lágrimas constantes y perdones que perdían su valor logramos separarnos. Mejor dicho, de terminar con palabras lo que no nos atrevemos a finalizar con hechos; porque seguimos juntos, pero "sin ataduras".
El problema está a la vista: miedo, el mío por supuesto. Inseguridad, incertidumbre y otras yerbas. Creo estar enamorada, el no tener la certeza es lo que me obliga a dar continuamente pasos hacia atrás, en un juego de la oca sin fin.

Me recosté para disfrutar una vez más de Amélie, reviví su historia y nuevamente me emocionó. Es cuando entendí que hasta que no encuentre a un coleccionista de fotos rotas, huellas y risas raras no lograré enamorarme. Sentir esa pasión, tal admiración.
Siempre encuentro lo que busco, ahí es cuando pretendo más, así se convierte en un círculo vicioso en el que nada ni nadie es suficiente para satisfacer mis ganas de vivir. No se me ocurre un adjetivo correspondiente que describa lo que creo de esto que soy yo, pero les aseguro que no sería ninguno positivo.

viernes, 19 de junio de 2009