No te digo lo que pienso, podría hacerte sonrojar.

No es casualidad que la fecha de defunción de este humilde blog esté tan aproximada a la fecha en que se distanció. Necesité hablarte, saber porqué, lograr volver a acercarme o al fin poder despedirme, pero no seguir así. Así no, así no sé, así no se hace, así no me hace bien.

De repente, resurgió, no sé como ni porque, hay situaciones en la vida en la que no podemos pedir explicaciones, o al menos no se nos permite profundizar con preguntas en las excusas que nos dan. Ya ni interesa, lo único que me importa es que reviviste; y que me hiciste feliz, una vez más, un día más. Me regalaste nuevamente un recuerdo, de esos imborrables, de momentos bizarros que sólo nosotros sabemos disfrutar. Me regalaste fotografías, de nosotros risueños. Me regalaste una sonrisa, que perduró unos cuantos días más, si no semanas. Me regalaste tu compañía y eso es más que suficiente, pero luego desperté, todo vuelve a la normalidad, volvés a desaparecer y yo sin saber de vos. Hasta que te atreviste a hablarme (al menos ahora más que antes) y me confesaste que tenés un viaje del que ya me habías contado, que la vida te depara otro camino, durante un tiempo no muy largo, pero para mí nada breve. Mientras me alegraba por ti, me entristecía por mi, ahora sólo pienso en como no pensarte, en si despedirme o simplemente desaparecer como solés hacer; como suelen hacer las personas quizás porque lo crean más romántico, o simplemente somos todos cobardes, o nunca terminamos de estar seguros si queremos cerrar cierta puerta y esperar a que se abra una ventana. El problema es que vos sos una ventana, y si te cierro no sé qué pueda abrirse, y si te clausuro no volveré a ver el Sol, al menos no en vos, no ese sol otoñal que siempre me obliga a recordarte, no veré las palmeras que bailan al compás de tu música o de nuestra gaita, no veré el pasto ni las plazas en las que tantas veces nos recostamos mirando al cielo y sonriendo, siempre sonriendo, también soñando porque sos un soñador y como tal sos contagioso, mirándonos de reojo, mirando al otro reir, observandolo, distrayéndose en el otro, hundiéndose de a poco, encariñándose.

Entre muchas reflexiones fugaces opté por no terminar este texto y esperar a ver qué nos depara el destino, una vez más, ese mismo que nos cruzó y nos unió, y nos mantiene, aunque sea desde lejos, aunque sea desde el pensamiento, él decidirá cuándo olvidaremos el adiós y hablaremos de un hasta siempre..

domingo, 13 de septiembre de 2009

6 Comments:

untitle said...

Muy bello.

Por esas cosas que uno no entiende llegue, muy buen momento...
me quedo con el eco de algunas frases...
y te dejo un gran saludo a cambio.


Q tengas buena semana.


...

vudu said...

muchas veces este tipo de relacion son las que mas duran
no hace falta titulos
ni compromisos
hace falta amor
y por lo que leo
lo hay.

que bueno que t egustaron mis fotos :)

Anónimo said...

Las despedidas son feas pero son mejores que no despedirse. Es como un punto suspensivo y no me gustan los puntos suspensivos.

Anónimo said...

me mató.

cosasimpropias said...

quiero una entrada nueva!

Marcos said...

me encanto, te felicito, ahora que aparesco me doy cuenta q la desaparecida sos vos. XD
Espero que actualices pronto es un placer leerte un beso