Inconsciente Colectivo

Nace una flor, todos los días sale el sol de vez en cuando escuchas aquella voz.
La vida se divide en etapas. Finaliza una y comienza otra, ese es su ciclo natural. Aunque a veces se distrae y deja que una nazca sin que otra muera.
En uno de esos comienzos se presenta frente a mi todo un mundo nuevo. El de un instituto nuevo, nuevas materias, nuevos profesores, nuevos compañeros. Un nuevo viaje. EL viaje. No es cualquier viaje, al menos no ahora, estuvo tan cerca de serlo..

Una PAUSA demasiado larga.

Retomo. Varias veces intenté editar esta entrada sin tener la más pálida idea de como continuar. La idea está ahi, pero un par de vocecitas discuten en mi mente y no me dejan pensar. La cabeza se me va de lado, sus fundamentos son buenos, tienen peso pero ninguna ayuda a finalizar lo que hace unas veinticuatro horas (quizás más) comencé.
La idea está ahi. Me surgió inconsciente, en el colectivo. En esos viajes que no encuentro asiento para continuar mi lectura de Dante, y su comedia, que me parece divina, adopto a mi mp3 como la mejor compañía (en realidad goce o no del placer que me brinda Dante la música golpea mis oídos en cada viaje). En una de esas tantas travesías sentí como se desprendía de sus cadenas mi Santa Imaginación regalandome historias que podrían suceder en el 140, en este caso, que es el encargado de arrastrarme y devolverme, hacia el y de vuelta del ISP. Así lo conocemos los viejos amigos, para ustedes es el Sr Instituto Superior del Profesorado. Y de paso en esta entrada resumo, lo que nunca conté, la elección de mi carrera. Me decidí por la Literatura y eso es todo lo que necesitan saber.
Prosigo. Miro hacia un lado y veo a un chico muy particular, de esos a los que no miraría porque mi costado superficial lo rechazaría como imagen visual al llevar consigo unas cuantas rastas. Me digo a mí misma: es lindo! y he aquí cuando me sorprendo con una historia absurda sobre una chica con mucho coraje capaz de besar a quien acaba de ver sin siquiera saber su nombre. Lo absurdo de esta historia es como este individuo termina entrando en su vida, pero eso lo dejo para más adelante.

Continuará..

sábado, 2 de mayo de 2009

Inseguridad

Cuesta creer que la moda no sólo se limite al vestuario, a esos raros peinados nuevos ( no quiero ver al doctor, sólo quiero ver al enfermero ) a la decoración de exteriores e interiores sino también a una palabra. Una que ha pasado por boca de varios, lo que puede comprobarse con situarse al menos un minuto frente a la caja boba. No hay noticiero en el que no aparezcan personas modulando de la i a la d, ya sean famosos o pobres diablos que perdieron algún ser querido.
Es una palabra compuesta formada por la sílaba in y el resto (que por su parte tiene otro significado completamente opuesto, se las conoce como antónimos). La primer definición de la RAE nos enseña: seguridad es cualidad de seguro, en cuanto a la sílaba que suelta quedó lo único que diré es que no le tengan lástima, ella ocupa la parte más importante aquí y le halla sentido a toda esta divagación.
IN es una palabra en inglés. Si pudiera inventar un rango lingüístico, una especie de top ten, "palabra" estaría muy por encima de "sílaba". Repito, IN es una palabra en inglés que traducida al español sería dentro, y en el fashion world (después de todo de eso se trata el texto) se la utiliza para definir que es digna parte de la moda. Aunque pensandolo bien la inseguridad es el último grito, estoy pensando seriamente en escribirle una carta a la Srta RAE planteandole que corrija sus errores. O encuentro in-inseguridad o outseguridad, cualquier palabra que no se apegue a las recién nombradas es desacertada.

martes, 31 de marzo de 2009

Vicky Cristina Barcelona

Pasó tiempo desde la última vez que me situé ansiosa en la butaca de un cine. Quizás haya sido la primera vez, pero no quiero afirmar nada que no pueda asegurar.
La cuestión es que todas mis expectativas fueron acertadas, me involucré en el film como nunca, sentí que tenía algo de cada una de ellas. Entre esos personajes; un poco de Vicky, un poco de Cristina, un golpe de horno y ¡voilá!, nace una yo.
Mi superficie se llama Vicky. Es quien intento ser, fiel, estructurada, con metas claras y responsable. Es quien comencé a interpretar, la veía a ella y me veía a mi, actriz en vida. El motivo: él, a veces siento que no es suficiente para impulsarme a seguir fingiendo.
Mi alma se llama Cristina. Es quien en verdad soy, es lo que escondo para mí (en sentimientos, hojas de papel, lágrimas ocultas) liberal, soñadora, buscando una manera de expresarse. Sin saber lo que quiero pero siempre sabiendo lo que no quiero.
Y en Barcelona, lo que daría por poder disfrutar de lo que ellas vivieron...
Por último María Elena y sus (mis) ataques psicóticos, intentos de suicidio (sólo imaginarios), ambigüedad, autodescontrol, necesidad de equilibrio, violencia. Es mi lado oscuro, lo peor de mí, es que no hay dulce sin amargo.

En ese momento comprendí tantas cosas inquietantes, como tantas otras veces, cosas que luego me arriesgo a olvidar, sin quererlo o queriendo. Reprimí el llanto (como tantas otras veces). Giré mi cabeza hacia él, lo miré y sentí tristeza (por mí, por él, por nosotros), inseguridad. Imaginé mi futuro sientiendo pena y miedo por el presente (siempre siento miedo, es usual en mí); nostalgia de mi pasado tan libre tan olvidado. Sentí lástima por lo que no hice y no haré.
Me guardé esas ganas todavía vigentes en un bolsillo, la película había finalizado. Nos retiramos intercambiando opiniones; nunca dejando de acariciar mi bolsillo, pensando en abandonarlo con el paso del tiempo. Transformandome cada vez más en una Vicky, abandonando cada vez más a mi anhelada Cristina, esfumandose el sueño de vivir Barcelona, siempre acompañada por la neurótica María Elena.
Estuve ausente unas cuadras, intentando paralelamente ser la de siempre para que no perciba absolutamente nada. Hasta que las risas me devolvieron a esa geométrica realidad nuevamente. Y yo dejé de lado esas tantas cosas inquietantes como tantas otras veces.

domingo, 15 de marzo de 2009

Soy pésima titulando (y malutilizando gerundios también)

He leído y releído textos ajenos, envidiables. No, no es envidia sana. Uno, como humilde escritor, amateur en lo que a las letras respecta, siempre vivirá a las sombras de otro, siempre creerá que hay alguien mejor.
A veces me cuestiono si la tristeza es quien les facilita ese don. Pero no, no todas sus palabras me emocionan hasta el llanto. Quizás sea que a Los Otros (sí, me atrevo a catalogarlos de esa manera, son los extranjeros, los fantasmas que conviven en mi mansión, y les temo al igual que ellos les temen a la luz) le suceden cosas emocionantes, momentos adrenalíticos. Tampoco, no todos sus versos me provocan escalofríos a lo largo del cuerpo.

Pero sí, mis días son muy monótonos. Creo fervientemente (más que en Dios Google) que la rutina matrimonial no tiene nada de interesante. Analógicamente hablando, esa montaña rusa que representa la vida, se detiene por completo, luego de dar mil vueltas y dejarte de cabeza, de causarte mariposas en la panza (náuseas), se detiene por una falla técnica, por una Media Naranja atorada en los carriles. Y hay que despedirse. De todo eso que complementa a los primeros pasos en el amor; y la aventura que uno respira a cada segundo cuando es dueño de sí mismo. Sólo de sí mismo, no de él también, y mucho menos de nosotros. Nadie está preparado para cuidar de "nosotros" (yo, tú, él, vosotros), y mucho menos después de experimentar tantas maravillas en este suspiro llamado vida. Viendo a lo lejos, las otras miles anécdotas, que uno temió olvidar, perdidas en el horizonte.
No malinterpreten, es sólo que a veces extraño ser una Naranja Entera.

miércoles, 21 de enero de 2009

14 de Enero, la tan esperada vuelta

Recién llegada a la Ciudad de la Furia, volviendo en taxi de la mano de él. Pasando por Av Alcorta pienso en la canción de Soda, la tarareo, me calla. Espero valga la pena haber vuelto tan temprano este verano; cambié paz, verde, familia por contaminación acústica, gris cemento, amigos y novio. Realmente será un buen trueque?
Llorar a lo largo del viaje, transitando una ruta sin importancia, sin nombre para mí. Llorar no parece ser un buen signo, pareciera que de algo me estoy arrepintiendo, que en un futuro esta decisión me derrumbará, pensamientos drámaticos a los que estoy tan acostumbrada. Pensé en él, en que me recibiría en una plataforma sin número, en Retiro, lugar de ida y vuelta. He partido tantas veces desde allí. Y heme aquí, este año volví sin rodeos, elegí un martes 13 para subirme al micro, intentando ignorar mis supersticiones. Son solo unas semanas rodeada de esta fortaleza, de este inmenso horno que suelo llamar Mi Bs As querida, me iré nuevamente en febrero, nuevamente lo extrañaré, nuevamente querré volver, nuevamente intentaré pasarla bien lejos de él, nuevamente me costará. Esto del amor no es lo mío.

miércoles, 14 de enero de 2009