Seguramente sólo sea pasajero, pero de igual manera no lo soporto más. Mi estado de ánimo es motivo de hartazgo.
De la nada me bajoneo, me entristezco y hasta me enojo. No me tolero, me golpearía. Supongo que es de esos putos rituales que me dan una semana al mes. No quiero crear hipótesis, mucho menos dejarlas acá explícitamente pero creo que se sobreentienden.
Para colmo se están produciendo algunos cambios, ninguno es productivo creo. Me separé de él, se está al tanto de eso no? Pero nada cambió, continuamos siendo una pareja "estable y feliz", por supuesto a excepción de las inersicas discusiones que se producen cada tanto. Lo dejé, al fin me decidí, me jugué, dejé de coquetear con el deseo y produje la acción. Cuál fue el resultado? Me descargué, pude vomitarle todo lo que sentía y en lo que le había fallado, lloramos, gritamos, nos autoagredimos, sufrimos, fingimos. O al menos intentamos hacer eso último, pero nos duró una semana, yo continuaba extraña, no estaba convencida de lo que había conseguido. Nuevamente mi verborrea y el dolor de ambos. Al final acordamos en ser "amigos", puedo confesar que no es notoria la diferencia.
El problema es que ahora que puedo no hago, me comporto de la mejor manera, al menos en este último tiempo, tampoco tuve muchas oportunidades. Es raro, descarto a algunos, pospongo a otros, etc.
Resumen informativo
La semana pasada estuve engripada y en cama.
No fui al colegio por tres días, pude haber muerto de aburrimiento pero no lo hice gracias a las visitas de él.
Pero él no tenía obligación en lo absoluto de hacerme companía ya que la semana pasada dimos por finalizada nuestra relación.
Aunque costó asimilarlo y llegar a un acuerdo.
Ahora somos "amigos", y parece como si no hubiera cambiado nada.
lunes, 16 de junio de 2008
a mi best.
Sentí como mi corazón se deshacía en ese instante. Vi como nuestra amistad estaba en el suelo, revolcada, pisoteada, recién violada y abandonada.
Es una ausencia que siento día a día.
Es tristeza, es dolor.
Impotencia.






